Lleguamos a casa y antes de ir a la cama encendí la tele, noche temática de la 2 ¡me encanta! El tema: la moda, y el documental que ponían en ese mismo instante de encendido de la tele: modelos. Hablaban sobre lo dura que es la profesión, hablaban de todo lo que supone ser modelo en un mercado que siempre busca la nueva cara, que siempre quiere chicas más jóvenes, niñas que no están preparadas para ser mujeres y que con el tiempo se suelen hartar de ser tratadas como objetos, mercancía. Me fui a la cama con un poco de pena y lástima de esas preciosas chicas que solo se las quería por ser una cara bonita o por tener unas medidas inusualmente armónicas…
El despertador sonó a las diez, solo tenia una hora para llegar al trabajo, la resaca, no estoy acostumbrado a beber, me iba a dar la mañana, llegué al local, una nota en la caja que ponía: la máquina de café no funciona y yo no funcionaba si un café, por lo menos esta mañana, enciendo los ventiladores, aunque con la humedad del verano de Barcelona no dan para mucho, preparo la barra, limpio las mesas y monto la terraza, ya está todo listo o casi, no puedo hacer cafés, a los veinte minutos llega el técnico de las máquinas de café, mientras voy diciendo a todos los que entran pidiendo café que no es posible por el momento. Cuando se va el técnico, después de haber arreglado la cafetera, tengo mis tres primeros minutos de tranquilidad, me preparo un café, solo, cortito, como a mí me gusta, y me vienen a la cabeza las modelos:
Pobrecitas… ¡las tratan como objetos!... pero por lo menos no como esclavas, como me siento yo cuando me paso todo el fin de semana haciendo cafés, mojitos, caipiriñas, limpiar platos, vasos, ceniceros, ordenar el local, poner claras, cañas, vino, olivas, patatas, etc…y por unos ridículos euros la hora ¿Cuánto cobrarán por una campaña la niñatas? Serán jodidas.