miércoles, 18 de julio de 2007

A mitad del Lienzo


Hace como tres días empecé el lienzo, había analizado la estructura de un cartel de cine, concretamente el de “Paris Texas” una de sus versiones, el como estaba compuesto me fascinaba y quería hacer algo de esa manera. Estructuré la composición de igual manera adaptándola al formato del que disponía, luego empecé con un “verde ftalo” tono azul que me flipa haciendo mezcla con amarillo iba aclarando, el fondo casi estaba preparado, me coloqué delante del espejo he intenté copiar una pose…

Esta mañana me levanté y lo cubrí de negro, completamente. Ayer noche antes de dormir se me pasó por la cabeza empezar con algo mas fácil. Abrí un cajón donde guardo fotos y saqué mi primer trabajo de fotografía de este curso, elegí una que me gustaba, un retrato que hice a Laura compañera de clase y sobre el negro ya seco empecé a dibujar su rostro, por el momento esto es lo que hay:

sábado, 14 de julio de 2007

¿Cómo y cuando?

En medio de la faena laura me pregunta que si he trabajado antes de camarero, yo le contesto que si, ella me dice que le da la impresión de que llevo tiempo trabajando en el local porque no le hace falta darme indicaciones, que como es que se donde esta todo, yo le contesto que todos los locales son diferentes pero todos suelen tener una manera de hacer parecida. Hablo entre rato y rato con Laura, que evidentemente es argentina, lleva unos ocho meses en España, y esta ¡rebien!, muy agradable, muy simpática, me ofrece de beber y al final de la jornada me trae un plato de arroz con queso, el cual agradezco porque estoy muerto de hambre.

Aparece Javier, que en todo momento ha salvado distancias, comportándose como jefe: ¿te vendría bien que te llamara como extra? Porque estaba pensando, claro, aquí el martes suele ser fuerte, aunque el viernes también, sin embargo hoy… bueno (cabalas en su cabeza, yo no me entero de nada) si te llamo con un día de antelación ¿podrás? o en el mismo día… mejor con un día de antelación, llámame el martes por la mañana a eso de las once y te digo si vienes ¿te acordaras? O ¿te llamo yo? mejor ven el martes a eso de la una; mientras habla yo muevo la cabeza para asentir y sentirme al menos un poquito que de quien se esta hablando es de mi y mis horarios de trabajo.

Entrada tímida

En la calle otra vez, vestido todo de negro en pleno medio día de un brillante mes de julio, con el calor que hace y yo de acumulador de energía solar, a buscar la sombra que si no la colonia que me puse de prestado de Miguel no va a durar nada.

Un par de manzanas alrededor y una media hora mas tarde, repito la operación de tirar de la puerta que me indica que “tire”, para mi alivio a la primera persona que veo es a Javier que habla con un comercial de vinos. -¡Ah! Ricardo- con el típico tono ese de: ¡el que faltaba! Al parecer estaba ocupado y no iba a poder atenderme como el quisiera o darme las indicaciones adecuadas o vete a saber ¿qué? –el que se encarga de la sala esta enfermo, busca a Laura y dile que te diga que hacer- y con un grito llama a la chica que se llama Laura -¡Laura!-. Aparece Laura con un cubo y una fregona para fregar el suelo del baño –el es Ricardo, dile que tiene que hacer- -no se, yo iba a fregar el suelo del baño… que tire el vidrio, encantada ¿voz te llamas?-

Entrada triunfal

Llegué temprano, a la una menos cinco, espere un poco delante del escaparate de una tienda, de accesorios de oficina, cercana, cuando era la una en punto tiré de la puerta de cristal del local en la que con un rotulador permanente se había escrito “tire”, no había nadie, camine hasta el fondo del restaurante y llegué a la cocina, un hombre de rasgos orientales me dijo, a modo de pregunta mas que de saludo, ¿hola?, era el cocinero socio de Javier, yo conteste: hola ¿está Javier? Cocinero y dos pinches contestaron al unísono: ¿qué? Volví a repetir: hola ¿está Javier? a lo que respondieron ¿qué?, carraspeé la garganta y repetí con más fuerza: ¡hola! ¿está Javier? (cuando estoy un poco nervioso tiendo a bajar tanto el tono como el volumen de voz), llegará en media hora… pues en media hora regreso (esto último con un tono más alto).

viernes, 13 de julio de 2007

Primer día de trabajo, antes de salir de casa

Hoy es viernes, comienzo un nuevo trabajo, son las doce y media, tengo que estar a la una, cosa que no me resultará difícil porque me queda muy cerca de casa (saliendo diez minutos antes llego)

Estoy vestido todo de negro, menos ropa interior. A ver que tal va, creo que tengo un poco de nervios, normal, en el primer día de cualquier trabajo siempre me pasa, siempre nos pasa, supongo que a casi todos… os cuento luego.

martes, 10 de julio de 2007

Sociedad de consumo

Ven a las dos

Martes, día 10 de julio

Dos y diez de la tarde, me pongo los zapatos, bajo las escaleras y el tramo de la calle Balmes que queda desde mi casa hasta llegar a la Diagonal, me espera Arseni para comer juntos. Vamos a comer a un restaurante al que no he ido nunca, se vendrá con nosotros un tal Paris, amigo de Arseni, con el que había coincidido un par de veces, por las mismas fuentes por las que coincidiré hoy. Llegamos al restaurante antes que Paris y pedimos mesa para tres, nos atiende Javier, socio del restaurante, interesado actualmente por la restauración, anteriormente profesor en una universidad de NY, anteriormente arquitecto y hasta aquí puedo llegar en datos sobre Javier, por lo menos de su currículo, a este también lo conozco por las mismas fuente que Paris. Llega Paris se sienta junto a mi y elige un menú vegetariano, aconsejado por Javier, Arseni y yo pedimos ensalada oriental y un segundo de carne de estilo también oriental.

Estupendo menú, ya lo puede ser por el precio de catorce con cincuenta, una carne deliciosa y un pastel de zanahoria de igual calificación -¿café?- -si, solo y cortito (como a mi me gusta) gracias-. Arseni propone pagar y marchar, de acuerdo el resto nos dispusimos a finiquitar la cuenta. Me invitó Arseni, el se lo puede permitir. Javier nos pregunta ¿Qué tal? A lo que respondimos que muy bien. Javier se dirige a mí y me pregunta: ¿quieres trabajar los menus del medio día entre semana? Y yo respondo: ¿el viernes a que hora quieres que venga? Hoy me voy fuera de Barcelona, regreso el jueves noche –Ven a las dos, si quieres comer con el personal ven a las… mejor ven a la una y así te explico-

A por faena

lunes, 9 de julio de 2007

Lienzo en blanco

Tras la mala noche que pasé me levanté tardísimo, en total dormí unas catorce horas… ¿será que me duele todo el cuerpo por tanto tiempo en la cama?

Ahora ya son las doce de la noche y no tengo sueño, lo único que tengo es remordimientos de estar todo el día sin hacer nada, mira que quería aprovechar el tiempo y poner manos a la obra con lo de pintar, arte, yo se que soy un vago, pero de verdad que esto me interesa, tendré que hacer promesa: ¡de mañana no pasa! Pero mañana creo que no podré… ¿Por qué me engaño? ¿Será que estoy experimentando la fobia al lienzo en blanco? Creo que no, soy un vago y punto.

He comprado un lienzo, de medida difícil porque estaba en oferta (la verdad es que no he pintado nunca sobre tela) ahora no se que pintar en el… con lo fácil que es sacar una foto y gastar carrete… creo que me lo tendría que tomar igual (olvidando precios) empezar sin mas con uno y continuar con el siguiente, dejar de exigirme una buena pintura ¡es la primera! ¿Qué voy a pedir? Pues nada, está decidido es solo una prueba, un experimento.

Mala noche

¡He pasado una noche fatal! Dolor de estomago. Yo para estas cosas soy muy burro, y no se distinguir, os parecerá increíble, el dolor de estómago con las ganas de comer, de esas en las que tienen casi fatiga, pues no lo distingo muy bien. Ayer por la noche me dolía el estomago o tenia hambre, esto último fue lo que pensé, pues me comí, para quitarme la fatiga, huevos al plato, que preparó Miguel, compañero de piso, una hamburguesa de “Macdonal”, que me trajo Kim, con sus “papas delux” un par de tabletas de “chocolate magnun” refresco con gas y… ¡yo que se que más! Ahora que lo pienso… ¿me dolería la barriga por que estaba malo o por lo que me comí?

domingo, 8 de julio de 2007

Modelos y esclavos

Lleguamos a casa y antes de ir a la cama encendí la tele, noche temática de la 2 ¡me encanta! El tema: la moda, y el documental que ponían en ese mismo instante de encendido de la tele: modelos. Hablaban sobre lo dura que es la profesión, hablaban de todo lo que supone ser modelo en un mercado que siempre busca la nueva cara, que siempre quiere chicas más jóvenes, niñas que no están preparadas para ser mujeres y que con el tiempo se suelen hartar de ser tratadas como objetos, mercancía. Me fui a la cama con un poco de pena y lástima de esas preciosas chicas que solo se las quería por ser una cara bonita o por tener unas medidas inusualmente armónicas…

El despertador sonó a las diez, solo tenia una hora para llegar al trabajo, la resaca, no estoy acostumbrado a beber, me iba a dar la mañana, llegué al local, una nota en la caja que ponía: la máquina de café no funciona y yo no funcionaba si un café, por lo menos esta mañana, enciendo los ventiladores, aunque con la humedad del verano de Barcelona no dan para mucho, preparo la barra, limpio las mesas y monto la terraza, ya está todo listo o casi, no puedo hacer cafés, a los veinte minutos llega el técnico de las máquinas de café, mientras voy diciendo a todos los que entran pidiendo café que no es posible por el momento. Cuando se va el técnico, después de haber arreglado la cafetera, tengo mis tres primeros minutos de tranquilidad, me preparo un café, solo, cortito, como a mí me gusta, y me vienen a la cabeza las modelos:

Pobrecitas… ¡las tratan como objetos!... pero por lo menos no como esclavas, como me siento yo cuando me paso todo el fin de semana haciendo cafés, mojitos, caipiriñas, limpiar platos, vasos, ceniceros, ordenar el local, poner claras, cañas, vino, olivas, patatas, etc…y por unos ridículos euros la hora ¿Cuánto cobrarán por una campaña la niñatas? Serán jodidas.

Barcelona nit bus

Ayer, después de trabajar, cené en casa de una muy buena amiga, una reunión informal de esas en las que hay alcohol unos porros y… algún tipo de estupefaciente, todo para que no decaigan los ánimos después de cenar y poder continuar la velada en un bar, pab o discoteca. Yo trabajaba al día siguiente, por lo que no me apunté al tren de la fiesta sabadabada (sábado noche), y junto con mi pareja tomamos un taxi que nos dejara en la puerta de casa, como reinas de diez minutos o menos que fue lo que duró el trayecto. Veanlo como un derroche o mirenlo como un exceso de comodidades pero me niego, después de todo el día trabajando de pie y haciendo capuchinos para las seudo italianas mañaneras, a tomar el nitbus que te hace un “tur” por toda la ciudad (no hace falta que suban al bus turístico que es muy caro y viaja a plena luz del solo con el calor que hace en verano, siempre está la opción de nitbus, que con las vueltas que da casi es lo mismo) para dejarte a seis manzanas de tu casa que tienes que recorrer a pie y ya muerto de sueño y mareado de tanta manzana del ensanche barcelones.

viernes, 6 de julio de 2007

¡Un sueldo digno!


El curso había terminado, la cuenta de ahorros estaba seca, transporte, material de dibujo, comidas fuera de casa, comidas dentro de casa (hay que comer todos los días ¿digo yo?) teléfono, internet (maldita dependencia comunicativa), gas, agua, luz no, porque la tengo pinchada (esto es confidencial que no se entere nadie) y por supuesto el piso ¡como están caros los pisos! para pagar el mío comparto con dos personas más y se supone que es barato, somos adultos desde hace ya más de una década… un poco más, vivimos juntos por necesidad, supongo que es el precio de vivir céntrico, vivir descentrado, en Barcelona, tampoco sale a cuenta por lo que tengo entendido. Total que vivir sale muy caro, muy caro…

Como están los sueldos es uno de los temas de conversación preferido de mis amigos, no llegamos a final de mes, no tenemos vacaciones, trabajamos en dos o tres lugares diferentes para costearnos el simple hecho de vivir, vivir en una ciudad. Los urbanitas, grupo en el cual me incluyo, sacrificamos muchas cosas para mantenernos en un área metropolitana, o por lo menos muchas cosas importantes, tiempo, calidad de vida, salud… y un porrón de cosas que parecen insignificantes pero, que a la larga, hacen daño. Una de esas cosas que empiezan a hacerme daño es el sacrificio de la dignidad.

¿Cuánto vale una hora de tu vida?


Hoy estoy preocupado, me desperté inquieto, algo rondaba mi cabeza desde ayer, el corazón un poco acelerado de pensar tanto, incluso durmiendo ¡cuatro con treinta y nueve céntimos la hora! yo le doy vueltas y vueltas, no encuentro la forma de que esa cantidad me parezca un sueldo digno.